lunes, 10 de junio de 2013

Viajar


Se viaja con una mochila vacía.
Que se llena de elementos que queremos traernos a casa.
Que se siente liviana cuando lo que acarreamos suma, pero no nos pesa.
Se viaja con una hoja en blanco.
Que se completa con frases e imágenes.
Que se acribilla con detalles inesperados, con tristezas y alegrías.
Se viaja con miedo.
Que se codea con la experiencia.
Que se aviva con los desafíos y se transforma en ganancia cuando encontramos un sentido.
Se viaja con esperanza.
Que se acobarda con la injusticia pero se renueva con la bondad y la hospitalidad incondicional.
Que se transforma en pasión por el mundo y ganas de entibiarlo.


Cuantos abrazos encontré por el mundo que me entibiaron el alma. Doy gracias porque sin saberlo, salí con la mochila vacía y volvió llena; porque pude encontrar las palabras para llenar mis hojas y no olvidar las alegrías y tristezas; porque me fui con miedo y volví con esperanza. Siento que desde que salí al mundo no he tocado las mismas aguas. Aun cuando me siento varada, contemplo todo lo que he ganado por entregarme a otras corrientes. Gracias a Dios, encontré personas que me dieron aliento, cariño, amistad y ganas de redescubrir el mundo en el curso de lo ordinario. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Venezuela 1


Aeropuerto de Caracas - vuelos internos

Tantas horas de espera, y pronto nos llegó el almuerzo. Para nuestra suerte (la de Krystal, Keila, el Profe y la mía), el segundo almuerzo. Más cena que almuerzo. Sobró guarnición. En medio de la fogata invisible (ocupamos una parcela privilegiada en el suelo del Aeropuerto de Caracas), echados en un círculo, los platos sucios a nuestro alrededor, en la calidez del aroma a kétchup recién untado, surgió mágicamente lo que desde hace rato quería escuchar. Chávez. Los códigos. Las leyendas. Llevaba tiempo esperando el avión, pero más aún las palabras.

En medio de una campaña política, de la lucha contra el cáncer, hay gente que susurra con cautela el nombre del presidente venezolano, casi entre dientes. Hay quienes voltearon al escuchar la palabra camarada, “porque así les dicen a los chavistas”, me explicó el Profe (típico venezolano agraciado). Mucha gente se refiere a sus amigos de esa manera. Supongo que es un chiste aceptado, o una realidad cruel e irónica. Conviasa –la línea aérea- no anunciaba mi vuelo aún, tenía tiempo para digerir lo que seguía:

“Tengo un conocido, más bien, sé quién es… un brujo, muy famoso en Venezuela. Chávez fue a consultarle no hace mucho tiempo. Mandó a realizar una ceremonia. Pagó dos millones de dólares por matar dos tigres blancos –seres nativos, en extinción, por cierto-. Se bañó en su sangre. Porque de esa manera, se supone que no morirá”.

Es la magia de sentarse en círculo. La confianza crece y salen a relucir los mitos. El mito popular. No sé por qué, pero me lo creo. Todo, hasta la parte de “no morirá”. En cierto sentido, ese señor no piensa morir, es como Fidel. O como el perro de Piria*, que decía no iba a morir sin que su dueño lo anunciase. También él creía en la magia, especialmente en la alquimia. Ahora no recuerdo si fue el Profe o el tío de Daniela quien me contó primero esta historia, pero me quedó en la cabeza por mucho tiempo. Todo cuanto viene de una cultura diferente me abre mundos paralelos. Me abre el apetito.

Ahora sigo esperando el avión de regreso a Caracas.

sábado, 1 de octubre de 2011

Berma


Fue un viaje corto, pero intenso. Jugamos fútbol unas tres horas al rayo del sol de mediodía. Supongo que eso pasa cuando uno está de viaje: no medir el paso del tiempo, ponerse rojo camarón, dejar las obligaciones de lado. El viento primaveral trajo la energía y acondicionó la arena semi volátil de playa Kibón. De yapa, se trajo la buena onda de la gente. Éramos casi treinta chicos intentando despellegarnos por la pelota (tendrían que haber visto la cara de los rambleros, esos que se corren la 10k y se vuelven trotando a casa. Jamás vieron masacre más divertida). Hasta los chuchaquis* de la noche anterior arremetieron -llegaron resagados, pero vivos y dispuestos-. Lo dejamos todo en la arena. No daré detalles, pero creo que sacamos lo peor de cada uno.

Fuimos a comer algo juntos. Caímos en un restaurante. El chivito** era malo; el servicio, peor. Eso sucede, justamente, cuando uno "cae" en un restaurante uruguayo con 30 gurises*** que tienen la jeta untada con arena. No hay otra forma de decirlo. Si no fuera por ese algo, creo que todos nos habríamos levantado de la silla. No sé si era el sudor pegado a la frente, o la arena carraspeando gargantas, o las 2500 Calorías (los enemigos deben escribirse con mayúscula) que teníamos a favor para cobrarnos, pero nos quedamos para ver qué le servían al vecino; y cuando quisimos acordar, Esther de España había terminado su milanesa de cuatro panes (foto?). Estábamos llenos, hasta que alguien nombró "helado". Nos embarcamos los de mentalidad "A-qué-sí..." Y la respuesta fue Sí, cabe. Y un sí rotundo para Sara de Colombia: los uruguayos comemos mucho los fines de semana, y siempre estamos pensando en el asado que no comimos.

Los chalecos, los balones y mi panza volvieron a casa. No tuve el valor de sacarme las chinelas y apartar la arena. Me recosté en el sillón para ver el último atardecer temprano del año (el domingo adelantamos una hora el reloj, así que el sol se pondrá a las 20). "Ahora sí voy a ver los atardeceres después del laburo", pensé. No quisé, pero lo pensé. Por un momento mi cabeza quedó en la arena, en los gurises y en las otras caras. Me quedé con sabor a dejavú. Y me volví solita del viaje.


*Chuchaqui: con resaca
**Chivito: sándwich uruguayo de carne
***Gurises: chiquilines, chicos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Deja Vú

Lo bueno de un deja vú es que te permite viajar en el tiempo sin siquiera pensarlo. Sólo ocurre. Y te deja esa sensación increíble de querer contárselo a alguien, a la primera persona que pase por enfrente. Estaba sola, así que lo dejé ir por el teclado.

Veía series en mi amadísima Cuevana (un intento por encontrar el clic final de mi tesis, inspirándome a través del ciberespacio), y lo encontré. El cliché del cuento de Navidad de Charles Dickens aunque, intenté recrear un fantasma navideño en mi cuento de terror. No funcionó. Sólo se me ocurrieron clichés (zic).

Para entonces vi la emoción de los actores cuando comenzó a nevar justo durante el brindis navideño. Y ocurrió. Tuve una especie de parálisis cerebral que me transportó a la pesadilla de mi vida. Una navidad blanca, de hecho, la única Navidad Blanca de mi vida.

Fue hace dos años y lloré como nunca en mi vida. Lloré del 24 al 25. Lo peor de todo, no comí. No... perdón. Lo peor de todo fue cuando mi familia, que estaba en Uruguay sofocada de calor -y lidiando con los bichos que emergen cuando se sobrepasa los 32 grados- llamó una hora antes de que el reloj sentenciara. En Uruguay ya era 25 de diciembre; en Michigan, faltaban 55 minutos de soledad. Mi hermano mayor trataba de hablar lo más fuerte posible, como si la distancia pudiese afectar la definición de su voz. Lo cierto es que apenas podía oírle, porque había ruido a deseos y fuegos artificiales. Una confusión alegre que, en mi casa, culmina con una celebración de cigarro de chocolate. O un habano.

Cuando la ronda de felicitaciones terminó, mi garganta también. No pude soportar el último se-te-extraña, y corté. Quedé sumida en una depresión que ni yo misma me lo podía creer. Había elegido estar ahí, todo el tiempo, hasta el final. Nunca expecté el quiebre. Podía soportar no comer un cordero asado, cantar felices 81 a mi abuela, no tener que esconder mis gatos en la despensa para que nos dejaran comer en paz en el patio; pero no podía soportar los 150 centímetros de nieve que me estancaban dentro de un 24 sin 25. Nunca me sentí más insoportablemente lejos de mi familia que en esa víspera.

Cuando volví a casa, luego de un año maravilloso, di gracias a los mosquitos por acecharnos durante la cena del 24. Y a los petardos por acobardar a las mascotas, y hasta a mi hermano por las flatulencias que despiertan los dátiles con queso que prepara mamá.

Hace casi dos años de esa experiencia de autoabandono moral. Hoy pienso en esa Navidad solitaria y su sabio fantasma. Creo que fue lo mejor que pudo pasar. Me dio tiempo para meditar sobre lo que realmente deseo para mí, y el real valor de estar lejos. De viajar sola y con una misma. Bajo esa miserable White Christmas emergió una YO reafirmada, que ahora se congracia con un dejavú melancólico, pero hazañoso. Qué bueno es estar en casa cuando se estuvo lejos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Segundo honorífico


Hay pocas razones, pero muy válidas, para hacer honores a la misma persona dos veces. Escribiré, nuevamente, en honor a Catalina Bertón por tres motivos:

1. Porque está de viaje, y nos deja viajar con ella www.rosa-nautica.blogspot.com
2. Porque me hace falta café y una charla sobre películas clásicas.
3. Porque siempre que uno viaja, escribe sobre otra gente y paisajes, pero nadie escribe acerca de las personas que están de viaje.

Lo mejor de todo es que sigue siendo ella, a pesar de todo lo que pueda pasar en un viaje de tal magnitud, a pesar de los cambios que sobrevienen con el amor, y el caos y las mareas. Cata trabaja para una empresa de cruceros. Debe ser el sueño de mucha gente, aunque nadie tiene idea de lo doloroso que puede ser. Doce horas de trabajo, el mismo barco, los mismos borrachos. También están los problemas de trabajo y de tránsito intestinal, especialmente cuando uno no elige la gente con la que trabaja. Siempre hay algo que se atasca en las tripas, especialmente los prejuicios. Nadie dice que la convivencia de culturas sea fácil, pero lo es menos aún encontrar amigos de verdad.

Ese tipo de cosas te giran el mundo -la mezcla de culturas, los códigos éticos, la maldita interpretación de comunicación no verbal, los viajes transatlánticos, las nuevas amistades, el hecho de que los vietnamitas no usen calcetines todo el tiempo, los pasajeros que pisan tus pies cuando intentas tomar fotografías en el medio del hall principal, los malos sueños, las retenciones emocionales, los olores de diferentes razas, los platillos exóticos que se cobran un día de intoxicación, etc.-Sí, Cata: has de cambiar muchas cosas de tu vida, pero reconozco que nunca tu esencia. Me queda en la memoria esa frase, nada errática, directa, llena de sentimiento, esencialmente sincera y catalinesca:

"Mi amigo Rifki es de Indonesia. Lo que quiere decir, es asiático. Es a la única persona del equipo a la que considero mi amigo y también es la única persona de la que me interesa ser amiga" (véase De Librerías). Así, entre unos cientos de personas del crucero, ella sabe quién es su amigo. No es esa gente que manda una petición de amistad por facebook, o que retwitea lo que has dicho con signos de exclamación, ni mucho menos la gente que se sienta en tu mesa para comer acompañado. El amigo está por encima de los prejuicios y de las horas extra maceradas en mal humor. Lo difícil es encontrarle; pero más difícil es dilucidar quién es y quién no, empezando por aplicar ese "más vale paloma en mano que ciento volando" o un tajante "mejor sola que mal acompañada". En efecto, hay otro lado de la cara para aferrarse a tal cuestión: me quiero lo suficiente para estar sólo con gente que vale la pena. Y me encanta decirlo.

Este post es para renovar el voto de la amistad, que se alimenta de las palabras más sinceras, aún cuando se oyen a la distancia. Yo sé que siempre están ahí.

martes, 14 de junio de 2011

Una llamada para Karla de Honduras

Martes 7 de junio, 2011, Montevideo, Uruguay.
Estaba frente a la computadora, esperando el momento preciso para dar el golpe definitivo: una llamada de dos minutos, sórdida, removedora y complaciente. Un minuto y daba el timbrazo que marcó el comienzo de la guerra, una batalla creativa de mensajes y posts en el muro de Karla de Honduras. Iba a dar el punto caramelo con una llamadita más al celular (ese blackberry atorado de mensajes de Facebook, que sufría atentados terroristas de parte de la Bruja Camarón con Cola y la Trimarditta maracucha). No daré nombres porque se sobreentiende la procedencia de tan desmesuradas actitudes ciberespaciales. Hubo de todo: mensajes en 15 idiomas, horrores de ortografía, mensajes subliminales, dislexia personificada, dialectos diferentes, perros entonando feliz cumpleaños, y las congraciadas Mañanitas del Rey David.

Iba a dar el toque de gracia. Ajusté los auriculares a mis oídos. Tenía de esos plastiquitos que aprietan las orejas por detrás, presionándolas. Parecen vallas del asiento de una montaña rusa, de esas que se elevan por encima de los hombros y te sujetan el torso para evitar caídas, y que inyectan emoción y adrenalina. Comenzó a sonar. Karla contestó intrigada -un número raro aparecía en la pantalla de su BB-. "Hola, Karla de Honduras? Te habla Mariana de Uruguay..."

Minutos después, una de mis rivales tomaba ventaja con mensajes en las redes sociales. La muy descarada Bruja Camarón advierte mi presencia omnisciente, y se atrevió a preguntar: "¿Tienes el número de Karla -de Honduras-?", replicó ésta.

La Trimarditta ya tenía contactos insospechados a través de BB y mensajes subliminales en el muro. Claro, las muy malditas jugaban doble. Ya me sobrevenía una sensación eufórica; ¡tengo que ganar! Las vallas de los auriculares me sostenían frente a la pantalla de la computadora. "Maldición. Traición", pensé. Voy a desgastar mi última neurona en los mensajes más creativos de Feliz cumpleaños para Karla de Honduras, antes de que ellas le llamen y sumen más puntos, me dije. Y sentencié a la Bruja Camarón. Entonces llegó la Trimarditta, y nos dimos palos por Skype Conference (de chiste en chiste, esperábamos que Karla de Honduras se conectara). Mientras, el celular de nuestra amiga agonizaba de notificaciones. Yo me regocijaba de escuchar cómo mis rivales limpiaban sus ropas sucias en los muros, y seguían llenando a Karla de comentarios y videos. Ya nadie ganaba la batalla, sólo perdíamos la noción del tiempo divirtiéndonos. Qué noche, y todo a la distancia, pensé.

Y aparecieron los mensajes de voz de BB. Aquello parecía una terapia para locas más que una red social. Y las cosas que nos decíamos por Skype, las irracionalidades que afloraban. Pero cómo me divertí. Y hasta hoy nos vamos por un poke. Y otro, y otro.

Jajajajjaja, qué locura, Karla de Honduras!! esto es un recuerdito de tu cumple, ta? Es una forma de archivar los momentos que vivimos a la distancia, pero que aún seguimos viviendo juntas. Adorada, feliz cumpleeeeeeeeeeeeee!!!


(y con esto queda claro que yo gané, no?)

jueves, 28 de abril de 2011

En México

-28 de diciembre de 2011-

Llegué a México DF, a unas horas del gran reencuentro. Poza Rica estaba a cuatro horas en bus. Se me hizo breve. Dormí todo el viaje, aún con el aroma a tabaco que se me impregnó en el bar del aeropuerto de Lima que, de a ratos, me asqueaba.

Sentí el aroma a ciudad abierta. Qué bueno haberte encontrado, Poza Rica. Ahí estaba la familia de Dani. Ahí estaba Keiko para recibirme. El lugar se parecía a mi casa, incluso tenía una mascota que yo siempre quise tener. Keiko y yo nos conocimos por Skype, aunque claro, él no lo sabía porque eso de ser perro y que no puede oler gente a través de una notebok. Keiko era más grande que Dani, incluso más grande que James. Miré dos veces en dirección a ellos. Por poco creí ver a Jack-Jack también, pero no había lugar para dos mascotas tan sorprendentes. No en el mismo lugar.

Don Jorge -el padre de Dani- me dio un abrazo de viejoconocido, aunque fue la primera vez que le ví personalmente. Era una sensación tan extraña y linda. Parecía que le conocía de toda la vida. Hasta hizo eso de los golpecitos en la espalda, como mi padre. Don Jorge me ayudó con la maleta. Éramos muchos en la sala, abrazándonos, contemplando los rostros levemente marcados por nuevas descepciones y logros. Íbamos husmeando en la vida retratada de los Bolaños-Quevedo, como si fuera nuestra casa. Habían fotos muy bonitas. La de la infancia de Dani y su hermanito era, sin dudas, la mejor de todas. Esas muecas cómicas, los ojos tiernos, y el descolorido... todo el romance. Y había fotos de aquel año increíble. De pronto sentí un flash detrás, y otro, y otro. Era como una especie de retrato de un retrato, de un recuerdo que volveríamos a ver pronto.

Miré sobre el hombro de doña Yuraima, tan genial para la cocina. Olía bien rico. Me sorprendió la destreza de sus manos con el cuchillo. Nos prometió hallacas para Año Nuevo, y se sonrió. Yo ya conocía a doña Yuraima. Tuve la osadía de pronunciar su nombre en dialecto uruguayo cuando nos visitó en USA: "Gracias, doña SHURAIMA", le dije. Le repetí que Dani era una réplica de su merced, y que siempre agradecía por aquella conversación en Navidad del 2009. Esa mujer, esa familia era un encanto, pensé. Y Keiko... otro más. Dani no deja de conversarle y él de perseguirla. Adorable. James era el hombre más feliz del mundo viéndola sonreír, además de Don Jorge, claro.

Comenzó la ronda de comentarios, de recuerdos de aquel año inolvidable, de los amores presentes y pasados. Hubo lágrimas retenidas en el filo de mis pestañas. Quisieron quedarse ahí para siempre, pero desbordaron. Ese temblequeo involuntario del reencuentro es tan dulce como imparable. Y una especie de corriente eléctrica nos tocaba uno a uno: Karla, Vane, Joha, Cosi, Dani, Nate, James, Abdesmito, Tony, Sarah, Tulia, Pepe, Paco, Claude, Tsuyoshi, Luli, Jeff, Cait, Brenda, Sophie, Razma, María, Elena, Laura, y de pronto, todo Juniata estaba ahí, a pesar de la ausencia de muchos. Pero era como si todos estuviesen presentes en un juego de mafia de viernes por la noche. Hasta había aroma a pancakes recién hechos, y té verde, cortesía de la casa.

Mi cabeza vuela un poco más.

Voy a recibir Año Nuevo tres horas después que en Uruguay. Más tiempo para celebrar, pensé.En la mesa conversamos sobre nuestros planes: Guanajuato, Puebla, algo más de Veracruz, el pueblo de Pepe y, por qué no, a ride to Cancún. Veremos qué nos depara la vorágine. Somos muchos y hay mucho por hacer, pero lo más importante es que estamos todos. Ya quiero empezar este viaje, pienso. Aunque no haya pisado siquiera el aeropuerto de Montevideo. Aunque sea abril, ya siento el calor de diciembre. Qué bueno es estar en México. Qué bueno es estar con todos.

jueves, 28 de octubre de 2010

El viaje es largo


Lo bueno de los viajes es que uno crece tremendamente con ellos. Si son cortos, son explorativos, entretenidos; si son largos, hasta nos dá tiempo para pensar en uno y para cambiar lo que queremos. Surge una especie de vocación por la estrategia comercial, por la que nuestra vida se resuelve en un análisis DAFO: mis debilidades son el chocolate y Gregory Peck; mis amenazas son el chocolate y la pereza; mis fortalezas son mi carácter, mis amistades y el chocolate; mis oportunidades son el café, un teclado, mis sueños y, por qué no, una barra de chocolate (¿con almendras?).

Yo creo que la vida es una barra de chocolate, tentadora por fuera (de lo malo y de lo bueno), noble en su interior. La vida es azucarada y noble, así tenga 60 piezas o 24 pedazos rellenos con retazos de miel o granos amargos de café. Siempre vamos a encontrar la dulzura de una barra de chocolate, probablemente de forma más intensa durante un viaje. Así que no esperes, Cata. Empezalo ya. No hace falta subirse a un barco, porque en tus sueños no existen las fronteras ni las aduanas que te exijan respuestas, papeles, correcciones, personajes complejos. Sólo están los sueños y un puñado de hermosas experiencias. Que tu viaje sea largo y placentero. Y que escribas mucho.

Feliz 24to aniversario de tu locura.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Y que no falte el brindis


Una lista -breve- de lo que me traje a Uruguay:

Tres laptops
Dos cámaras
Dos bolsos
Una deuda de 15 dólares (aparentemente)
Un debe de 5 dólares
Zapatos
Camisas
Una cicatriz en la mano izquierda -justo entre el pulgar y el índice-
El odio hacia los cocos
Las uñas rotas
Retazos de piel seca
Hambre
Cinco kilos de más -los estoy devolviendo de a poco-
Regalos
Chucherías
El olor a porro de Abdes
Las cintas del hospital de la Vane
Los dichos de Karla
Los videos asombrosos de la Dani
La nobleza de Toni
La bondad de Sarah
El gusto por la Honey-mustard
Un contrabando importante de lapiceras -ya desaparecieron-
La paciencia de Cosi
El "ya me fregué" de la Luli
Una súper lapicera que encontré tirada en el camino
La gastritis de medio año
Un vicio
El oportunismo de Pepe
El sabor a las pizzas de Julieta
Los chistes inapropiado de Abdes -cuántas cosas tuyas, chiquilín!!-
Las agujas y el azúcar bajo de Nathan
La constancia de Tulia
Un habano de Miami
La ternura de mi pareja favorita
El español de James
La disposición de Jeff
Tres botones que se me cayeron del saco negro
Las botas de nieve-lluvia (jamás creí que las iba a usar tanto en Uruguay)
Las sonrisas de la Joha
La gratitud, solidaridad y entereza de mis roomies
La tranquilidad de Nate
La risa despampanante de Sophie
El cinismo gracioso de la Vane
La felicidad de Karla y Dani auyentando las gaviotas en medio de Miami Beach
El devil-look de Claude
Una deuda de pool (iré a México tan pronto como pueda a saldar la cuenta)
La generosidad y alegría de Paco y Sarah juntos
Un trozo de piñata mexicana en mi memoria
Cuatro despedidas sufridas
Un "Qué le habrá pasao al probe Miguel"
El canto Andalú, "la poia!!!"
Un corazón español muy fuerte con palabras cálidas
Los remedos de la karli
Los cuentos de la abuela de Tuli
Las anécdotas increíbles de Cosi
El salto épico de Singin' in the Rain de la Joha
Un tequilaso en Pink
El español efectivo de Tsuyoshi
El galantismo de Tsuyoshi
Las amenazas de Luli y el guiño cariñoso
El grito de Elena y "las Cookies que me engordan"
Las poses de María en cámara
La publicidad de bicicletas de Juniata!!
Los carga montón y un cristo abierto de brazos sobre nuestros cuerpos
una línea en la cara de tanto recostarme en los sillones de Muddy
Una copa de vidrio del Madrigal Dinner
Un sabor a ravioli con queso
Un repertorio de tarareos de canciones de Calamaro
Un repertorio de frases latinas
Las miradas asesinas de una Mafia en Pink
Los recuerdos de un hasta-pronto por definirse.

sábado, 1 de mayo de 2010

La despedida.. con una luz, al otro lado del rio

Es mi cantante favorito de Uruguay, y desde mucho antes de ganar el premio Oscar.
Creo que ya todo me emociona, todo me toca, me quiebra, todo a flor de piel. "Soy un vaso vacio..."

"El dia le ira pudiendo
Poco a poco al frio
Creo que he visto una luz
al otro lado del rio.
Y sobre todo creo que
no todo esta perdido.
Tanta lagrima y yo...
tanta lagrima y yo
soy un vaso vacio...
Oigo una voz que me llama
casi un suspiro.
Rema, rema... rema
creo que he visto una luz,
al otro lado del rio".

Jorge Drexler (Al otro lado del rio).

Una luz, digo yo, que encontrare al otro lado del mundo cada vez que recuerde, que tenga un dejavu. Me llevo la esperanza, los suenhos, las anhoranzas, las sonrisas, las crisis, los llantos, la luz de cada ser que hizo este pasaje de mi vida tan especial. Es una despedida, pero con una luz al otro lado del rio. Rema, rema, rema...

sábado, 10 de abril de 2010

A Bridge for my Hope

There are a lot of things that you want in life. My principal objective and wish has been always to do something with a powerful meaning for society; an action that could help to change our world to make it a better place. This great experience in Juniata College (Huntingdon, PA) represents an important step on my pursuit of self-realization. It has changed my life in several aspects, between them, to value cultural elements from United States, as well as those from my own country.
Even though I find out many culture differences among both societies, the American one and the Uruguayan, I also discovered that they share common, human beliefs like solidarity. In my experience in Habitat for Humanity, I had the opportunity to work shoulder to shoulder with students and citizens of the community, building a house for a poor family of the county. In the process, I also built new friendships, and enjoyed the work group experience. We became witness of the dream of a family coming true. It was the same feeling and spirit I felt in my volunteer work for “A Roof for my Country” (Un Techo para mi Pais), where people from different social cohorts work together to raise emergency houses, and hope for the homeless. Even when the infrastructures and missions of the organizations are very different, the essence of the human kindness brought me back home, fulfilling my expectations. It also broke some of the stereotypes that I had about Americans as individualist people. I called this kind of events "a bridge for my hope", because they make me grow, and we only grow through hope and action. They showed me how much they care about the others, and how they become citizens of the world, changing the world through actions of social responsibility.

viernes, 26 de febrero de 2010

Hambre


He pasado a la cuenta regresiva. Me he vuelto Liberal y Republicana al mismo tiempo: creo que el sistema de salud de USA debe ser reformado con urgencia; el subsidio de alimentacion deberia incrementarse (para no tener que comer cosas locales); y para peor, creo que me molesta mi propia presencia en los Estados Unidos.
No crei estar tan dentro de la burbuja latina hasta este momento, queriendo cambiar EEUU en lugar de adaptarme. Es que me rehuso a seguir el sistema de los gringos. Si, los gringos, como dicen los mejicanos.

Me rehuso a ser maltratada. Tengo una crisis alimenticia. Y no me alimento porque no existen los alimentos. Es una crisis real, y saludable. No porque me haya quitado algunos kilos de encima, o porque la purgacion haya sido efectiva, sino porque, poco a poco, me voy desprendiendo de lo que no quiero. No tengo por que querer lo que no me quiere a mi. Esa es mi nueva relacion con la comida, una hostilidad muy sorda y distante. No me llama, y yo no la toco.

Ya, a partir de esta nueva etapa, y con todas las hostilidades expuestas sobre la mesa, puedo decir que estoy bien. Que nunca pense que estaria tan preparada para regresar. Que valoro cada momento maravilloso que he pasado aqui en Juniata -la gente es buena, muy buena-, pero que valoro aun mas lo que me espera en Uruguay. Tal vez no haya dinero para hacer mucho en los hospitales, pero tenemos todo lo que necesitamos, y muchas veces por chirolas. Que la comida es maravillosa, natural, revitalizante. Que en Uruguay puedo ser urguaya, y voy a ser juzgada, pero me pone orgullosa. No soy de ningun partido, pero quiero volver para reformar. Me rehuso a seguir el antiguo sistema, a pasar cualquier tipo de hambre. Y me rehuso a que otros pasen hambre por causa de la hostilidad de otros. Cuando vuelva, voy a saciarme de muchas cosas. Cuando vuelva, voy a agrandar la burbuja.

Gracias, a mis amigos del Techo.

martes, 16 de febrero de 2010

Ta!


Solo quiero saber si mi pasado fue real. Hoy, sentada frente a la compu, me comi el ultimo alfajor de dulce de leche que me quedaba. Reparti y reparti hasta quedarme con un punhado. Y conoci gente nueva. Y reencontre gente tan linda... que mi punhado se redujo a un solitario matrimonio: uno de mousse, uno de dulce. Eso sucede cuando uno viaja, se reparte. Un poco con los amigos, con el estudio, entregas un poco al goce intelectual, a los nuevos amigos que parten un semestre antes, y a los seres queridos que han quedado en el otro polo. El acento, la piel, van perdiendo fuerza. Hasta tu nombre. Alguna vez me dijeron Marianita. Pase a un grupo mas complejo -dominado por las hormonas puber- que decidio discriminarme por mi nombre de familia, sintoma pecaminoso de la secundaria. Pero mis amigas me conocian como "La Magu", que tiene la misma cantidad de letras que "Gordis", cuyo dominio era (y es) exclusivo de mis pares sanguineos. Pero como la secundaria no fue suficiente para algunos, el repertorio continuo hacia un lado mas sofisticado y perspicaz: "Gugelmeier es muy largo". "Guau!! suena tal como..."

Y asi surgio mi asociacion indirecta con la empresa tecnologica mas lucrativa del mundo. Pero mi pasado ha muerto. Nada de esto parece verdad. Alejada de todo, nadie engendra recuerdos de tu infancia ni de tus defectos que derivaron en apodos. Pero en Norteamerica, por defecto -uruguayo- mi nombre es Ta.

Pd: Mi ultimo alfajor murio a las 2.57 pm del dia 16 de febrero de 2010. Aun me reconozco en las fotos de la infacia del excelentisimo Facebook, una ninha de cabello como el bronce. Recuerdo que mi primer apodo fue "Rigulita", y mi madre me decia "mi amor". Ese encuentro fue inxplicable, pero real.

martes, 26 de enero de 2010

Segunda


...en carrera de nadie. Segunda semana, y entre (con tilde) en el "average" del semestre pasado. Ya ni puedo acordarme de esa palabra en espanhol. Pues si, me acoste, hipoteticamente, a las dos de la manana -aunque no estoy segura porque creo que sigo escribiendo-. Tengo un "paper" para el jueves de cuatro paginas. Tuve que tragar cuatro textos, cinco hojas de cuadernola, un video y un termo de te antes de arrancar. Manana sera ejecutado, silenciosamente. Un litro de te tambien esta en el average. Estoy, pues, en esa etapa de la que nadie me hablo en la orientacion. La etapa "Sumisa", con mayuscula. El medio me absorbe. El lenguaje me domina. Y no hay nada que hacerle. Ni siquiera he encontrado la palabra exacta para describir lo que quiero porque no puedo pensar en espanhol. Extranho las enies. Y si, las tildes tambien. Y, por otro lado, esa inexistencia me simplifica la vida. Como todo aqui. Es simple, estructurado. Todo con cuchara y en la boca ( o tenedor, porque los cuchillos no sirven). Solo falta masticar y digerir. Es todo lo que esperan de vos. Estar en el average. Lo extranho es que uno se siente a salvo. Y quiere que la cuchara sea mas grande la proxima vez.

viernes, 22 de enero de 2010

Familia


De Rusia, con amor.
De Venezuela, incondicionalmente.
De Mejico, la nostalgia y el abrazo.
De Marruecos, la ninhez y el arraigamiento.
De Haiti, con dolor, pero firme.
De Honduras, con alegria. Y paz.
Desde Espana, con sollozos, con suspiros, la memoria y anoranzas.
De la Afganistan de America, con ternura. Simpleza.
De California, con respeto y delicadeza.
De la cosmopolitana, todo corazon, y el mejor humor. Siempre justa.
De Meriland, con admiracion y sinceridad.
De New Yersey, siempre directo. Y la disposicion.
De Brunswick, con calidez y emocion.
De Denver, con vigilancia y esmero.
De Ecuador, con pureza, firmeza y lucha.
De Uruguay, la caricia.

Mi familia viene de todas partes, de muchos adjetivos y amplia actitud. Pero vive solo en un lugar. Para siempre.

sábado, 2 de enero de 2010

El anho de antes de ayer


Una amiga me pregunto si ya habia hecho la lista de propositos para el anho entrante. Nunca antes me lo propuse. Este anho, si. Pero su ejecucion tardara un tiempo. Sin embargo, hay un par de pautas que no escapan de mis prioridades:
1) Implantar la enie a mi vocabulario bloguero (ver experto en computacion. Resolver el dilema de las tildes).
2) Procurar la ingestion saludable de un alfajor por semana (considerar la posibilidad de compartir tan animosa experiencia uruguaya con los amigos, si es posible. Se agradece fervientemente al principal proveedor de este suenho de chocolate con dulce de leche).
3) Ir al gimnasio tres veces por semana (tum-tum-push!!).
4) Bajar los cinco kilos de mas (rever punto dos y tres).
5) No comprar mas ropa. Comprar valija extra para mayo.
6) Ser mejor persona (este punto implica dejar la holgazaneria de lado y reciclar las malditas latas de refresco).
7) Subir fotos a Facebook en tiempo y forma.
8) Aprender a decir que no.
9) Pensar un poquito mas en INGLES (pensar en salvaguardar el honor de mi madre que, como profesora de ingles, necesita de una hija responsable que de el ejemplo. Shame on you Mariana!).
10) Aprender a ver todo tipo de peliculas, de forma pura, anacritica (existe esta palabra?), para disfrutar de ellas. Resignarse a encontrar una buena, dos veces al anho.

Debo decir que todo esto me sabe a viejo. Antes de ayer pensaba igual. No se que tanto puedo cambiar en dos dias, pero ahi esta. Mi primera lista en 21 anhos. No fue tan dificil. Je.

PD: En la imagen, mi descubrimiento del anho 2009: Cyanide and Happiness. Humor Negro, amarillo, de todos los colores.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Aun estando cerca


Por ese presentimiento, que es mas bien osmosis. Por ese saber, el sexto o septimo sentido que desarrollamos cuando todos somos uno, podemos calcular, sobreexaltarnos, estar a la expectativa, emocionarnos. Suspiros con picazon en el pecho. Y la espera que se convierte en castigo del pre-sentir. Aun, teniendo esa gente linda cerca, el porvenir de la despedida se convierte en gotas de amargura dulce. Amargo: el adios. Dulce: lo que queda. Que hacer cuando llegue el dia del desprendimiento? Sera final? Sera completo? Aun estando ellos cerca, se siente ya lejos. Ya extrano. Ya todos somos uno. Les ruego que no se vayan del todo. Que nos miremos a los ojos. Que imprimamos los rostros en nuestro corazon. Que saboreen la saledad de la ultima lagrima pensando en lo que dejan. Y que miren para atras tanto como hacia el futuro. Ya todos somos uno, interminable. Jamas olviden esa parte de ustedes que sembraron en la Nueva Tierra. Aqui les esperaremos siempre, con el fruto de su carino en nuestras manos, con el presentimiento de que durara eternamente.

Elena, Maria, Laura, Alba, Carlos (Espana); Lolis, Ernesto, Misael (Mexico) les queremos como familia.

martes, 13 de octubre de 2009

Virginia en Washington


Notese el origen de la palabra "Virginia": "de la virgen", un notable juego etimologico con mi propio nombre "Mariana", tambien "de la virgen". Virginia del Norte queda a tan solo 15 minutos de Washington D.C.-en coche-, a 45 de George Town -en coche y perdiendose insolitamente con un GPS llamado caseramente Gertrudis-. Cualquiera que viaje a Washington para salir en George Town creera que es virgen, en mas de un sentido. Salir a comer es encontrarse con un tumulto en la vereda, es comer literalmente en la calle, con una Jumbo slice de pizza que, para interiorizarse un poco mas, equivale a una pizza o calzzone entero de Uruguay, Argentina, Espana, Ecuador, Venezuela, resto del mundo. Pero en Estados Unidos de Norteamerica, es solo una gran porcion. Es un colesterol mas al dia. Jamas habreis probado locura hasta haber pisado George Town. Jamas sabran lo que es toparse con la gente hasta haber zigzagueado en una vereda angosta de George Town. A no ser que hayas vivido en China, y que hayas encontrado afro americanos en el camino. Se quedan inmoviles. Hay que sortearlos, al tiempo que haces lo mismo con los mozaicos de mozzarella, despreciados por el plato descartable de los comenzales.
En fin, como toda virgen metrocitadina, mis amigas y yo nos perdimos cuando fuimos en auto. Y volvimos a perdernos cuando fuimos en metro. A la vuelta, tambien tomamos una linea equivocada. En el ultimo metro de regreso a la estacion de taxis, caimos rendidas en los asientos. Mire hacia afuera: las paradas han sido cerradas con cristales. Me alegra saber que no morire en invierno, cuando todo este tan blanco que no distinga el suelo, los arboles, ni mi propio cuerpo arropado frente al espejo. Mire hacia el techo: avisos en el techo!!! La gente lee cualquier cosa, aun cuando mira hacia el techo, no puedes pensar en paz. Me cubro un poco con la bufanda. Es turno de mirar hacia el suelo. La chica de enfrete calza Havaianas (que nunca pasaran de moda, lo asumo). Y no se por que, pero ya no me parece tan raro. Lo acepto. Los odio. Odio que ellos disfruten el clima y que yo este muriendo. Extrano maldecir el clima Uruguayo, que no es tan terrible cuando cae helada. Extrano los alfajores. Extrano otras cosas. Pero los alfajores!!! Y el asado!!! Y el sabor en general!!! Supongo que no queda mas que resignarse a los vacios y diferencias, en lugar de sufrir la anoranza de la cultura autoctona en cada recuerdo. Ese es el romance del viaje, de la aventura. Sentirse tan inmaculada en cada nueva experiencia, tan perdida en una nueva cultura, que todo lo sencillo se multiplique a lo extraordinario, a lo maravilloso, o lo doliente.

pd: en la foto, la otra cara de la experiencia: el Jazz en vivo. Unico. Maravilloso.

jueves, 1 de octubre de 2009

Montana de cosas


Desde los acantilados hasta el primer dia de clase: Un D+ en el primer examen, una familia D+ los jueves en la tarde, estudiar horas extra en la biblioteca por culpa de las charlas supraintelectuales (de planes, bizcochos uruguayos, y bizcochos para los espanoles y el resto de Sudamerica).

Desde las fiestas patrias hasta la compra de ropa para invierno: el dinero se va en abrigo y comida decente. Baker's y sus papas fritas ya no parecen fenomenales. Y el tequila... y el Ron. Viva Mexico.

Desde el segundo periodo de examenes hasta Mountain Day: las semanas pasan volando, mientras el viento se levanta con fuerza (y rechina los oidos). Las faltas gramaticales se esfuman. Etapa de anioro -lease como enie- del asado y tortas fritas. Sesiones de masaje en cadena. Sueno en ingles y hablo en voz alta. Mi companera de habitacion que muda su colchon para el living. El cumpleanos de Cait. Cirque Du Soleil. Expectativa de Mountain Day. Memories y el Karaoke que no respeta los dias de entresemana. Mountain Day (se termina la mentira y el entusiasmo). Cumpleanos de Cait otra vez. Emigracion hacia Virginia del Norte (Mas ropa de invierno?). La tarjeta de credito de papa viene adelgazando. Subi un kilo en un mes. Cuesta bajar. Cuesta. Pero ni siquiera a mi me importa.


PD: MIrad la foto. Felicidad, felicidad. Alegria, Alegria. Imperdible.

lunes, 31 de agosto de 2009

Out of service




No hay como perderse. Las seniales estan por todos lados. Si tu puerta tiene el picaporte roto, habra un cartel que verse "Out of service". Y a nadie se le ocurrira entrar a curiosear, o a tomar prestadas tus cosas para siempre. Quedan pocos lugares asi en el mundo. Aqui, los Amish salen a la luz y venden fruta, la gente respeta las seniales de transito, los kilometros se reducen en efectivas millas, y el gasto de hablar por celular se comparte (nadie pretende que te quedes sin saldo). Al principio me parecia un robo, pero he comprendido que se trata de una naturaleza un poco mas coherente (todos pierden, todos ganan?).
La naturaleza de las cosas siempre me sorprende, mas que nada, la naturaleza misma. El acantilado queda a diez minutos -a paso lento- y un yuyal de distancia. El sabado me toco guiar la manada (esencialmente iberoamericana) que se rezago el jueves, o que no sabia de la existencia de tan maravilloso lugar. El jueves fuimos acompaniados de Jeff y Nathan, pero era de noche. Apenas se pudo percibir la grandeza del lugar, un sin piso profundo y palpable que alimentaba el eco del tren del este, aproximadamente de unos dos kilometros y medio de largo. Nuestros pies se adormecieron en su paso. Nada comparable. El sabado, despues de la Lobsterfest, encaminamos nuestros estomagos pesados hasta el mismo declive. El atardecer vistio el paisaje a la perfeccion. Abdis (Marruecos) encendio un cigarrillo y colgo sus pies en el altar del Rey Leon. Karla (Honduras) poso para varias camaras, y el resto le sucedio en el pedestal panoramico. Razma (Afganistan) confeso haber danzado sobre el cielo, o algo asi. Pude imaginarme las nubes un tanto mas cerca que de costumbre. Varios grupos llegaron a la hora en que decidimos partir a casa. A nadie se le ocurrio tirar basura hacia abajo, o arrancar ramas para jugar al chicotazo. Nadie espera encontrar carteles alli (solo la naturaleza pura y exquisita), pero las seniales estan escritas: aqui termina la ley del hombre, lo descriptible. Una maravilla mas del otro lado del mundo.